Introducción

La distribución litológica de la península Ibérica presenta tres zonas: una de materiales silíceos, otra de materiales calizos, y una tercera de materiales arcillosos. La litología ha condicionado las diversas ocupaciones y hechos humanos en el pasado y en el presente, también ha contribuido a crear regiones físicas geográficas, pero no a las diferenciaciones políticas, nacidas éstas de manera artificial por deseo del hombre.

La España silícea, la caliza y la arcillosa es el resultado de un largo proceso geológico y geomorfológico que ha durado millones de años. Desde los comienzos de la Era Arcaica hasta la Era Cuaternaria, la península sufrió variados procesos orogénicos y geomorfológicos que dieron como resultado el relieve y el paisaje actual. Veamos un resumen de la historia geológica y geomorfológica de las tierras ibéricas, un proceso que sigue activo.